Bram Stoker
"-Muchachita, yo sostengo sus manos y usted me ha besado, y si
estas cosas no hacen de nosotros buenos amigos, nada lo hará. Gracias por
su dulce sinceridad conmigo, y adiós.
"Soltó mi mano, y tomando el sombrero, salió del cuarto sin vol-
verse a ver, sin derramar una lágrima, sin temblar ni hacer una pausa. Y yo
estoy llorando como un bebé. ¡Oh!, ¿por qué debe ser infeliz un hombre
como ese cuando hay muchas chicas cerca que podrían adorar hasta el
mismo suelo que pisa? Yo sé que yo lo haría si estuviera libre, pero sucede
que no quiero estar libre. Querida, esto me ha perturbado, y siento que no
puedo escribir acerca de la felicidad ahora mismo, después de lo que te he
dicho; y no quiero decir nada acerca del número tres, hasta que todo pueda
ser felicidad.
"Te quiere siempre,
LUCY
"P.D.-¡Oh! Acerca del número tres... No necesito decirte nada
acerca del número tres, ¿no es cierto? Además, ¡fue todo tan confuso!
Pareció que sólo había transcurrido un instante desde que había entrado en
el cuarto hasta que sus dos brazos me rodearon, y me estaba besando. Es-
toy muy, muy contenta, y no sé qué he hecho para merecerlo. Sólo debo
tratar en el futuro de mostrar que no soy desagradecida a Dios por todas
sus bondades, al enviarme un amor así, un marido y un amigo.
"Adiós."
Del diario del doctor Seward
(grabado en fonógrafo)
25 de mayo. Marea menguante en el apetito de hoy. No puedo
comer; no puedo descansar, así es que en su lugar, el diario. Desde mi fra-
caso de ayer siento una especie de vacío; nada en el mundo parece ser lo
suficientemente importante como para dedicarse a ello... Como sabía que
la única cura para estas cosas era el trabajo, me dediqué a mis pacientes.
Escogí a uno que me ha proporcionado un estudio de mucho interés. Es
tan raro que estoy determinado a entenderlo tanto como pueda. Me parece
que hoy me acerqué más que nunca al corazón de su misterio.
Lo interrogué más detalladamente que otras veces, con el
propósito de adueñarme de los hechos de su alucinación. En mi manera de
hacer esto, ahora lo veo, había algo de crueldad. Me parecía desear man-
tenerlo en el momento más alto de su locura, una cosa que yo evito hacer
con los pacientes como evitaría la boca del infierno.
61
|
|