DON QUIJOTE DE LA MANCHA 13
IN TR ODUC CIÓ N
IN TR ODUC CIÓ N
Edic i ones
E dic i one s
La primera edición del Quijote lleva el nombre de «El ingenioso hidalgo
don Quijote de la Mancha, compuesto por Miguel de Cervantes Saavedra, año
1605, en Madrid, por Juan de la Cuesta. Véndese en casa de Francisco de
Robles, librero del rey nuestro señor».
En 1615 se publica la segunda parte cervantina: «Segunda parte del
Ingenioso caballero don Quijote de la Mancha, por Miguel de Cervantes
Saavedra, autor de su primera parte, año 1615, en Madrid, por Juan de la
Cuesta. Véndese en casa de Francisco de Robles, librero del rey N.S».
En 1614 se había publicado el llamado Quijote falso de Avellaneda:
«Segundo tomo del Ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, compuesto
por el licenciado Alonso Fernández de Avellaneda, natural de la villa de
Tordesillas, que contiene su tercera salida y es la quinta parte de sus aventuras.
En Tarragona, en casa de Felipe Roberto, año 1614».
Existen, por tanto, tres Quijotes, tres obras distintas, cada una de las cua-
les responde a una concepción diferente de carácter estético e ideológico1. 1
Centrándonos en la magna obra cervantina2, objeto de este estudio, estas son
2
sus características.
El Qui j ote de 1 605
El Qui j ote de 1 605
Un hidalgo cincuentón de un «lugar» 3 de la Mancha, Alonso Quijano, a
3
quien sus paisanos llamaban el Bueno, pierde el juicio de leer libros de caballe-
rías y decide imitar a los héroes cuyas hazañas veía escritas en dichos libros y
dejar de ser hidalgo de aldea rocín, galgo, hurón, lanza y adarga para con-
vertirse en caballero aventurero. Realiza un auténtico ascenso social por su
cuenta, y, sin tener derecho por su condición de hidalgo a utilizar el don de
caballero, él se lo pone delante de su nombre inventado y se hace llamar don
Quijote de la Mancha. Se provee de armas antiguas y desiguales, propias y de
sus abuelos, se viste algunas piezas de una armadura arrumbada en un rincón
y tomada del orín, y se compone un equipo completo de caballero andante,
haciendo de un morrión de alabardero celada de caballero con cartones de
papelón, alambres y unas cintas verdes, de tal manera que, más que de un
caballero armado como es debido, el efecto que produce es el de un hombre
disfrazado, un personaje de carnaval que se mostrara así en todas las épocas
del año. Encomendándose a su dama, Dulcinea del Toboso, en quien él había
idealizado a la campesina Aldonza Lorenzo, y montando en su desvencijado
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1 Véase el libro de James Iffland en la Bibliografía esencial.
2 Para la biografía de Cervantes, véase Jean Canavaggio, Cervantes [1986], Madrid,
Espasa-Calpe, 1997. Para las restantes obras cervantinas véase el compendio de
Franco Meregalli, Introducción a Cervantes, Barcelona, Ariel, 1992.
3 En el sentido del Diccionario académico: «Población pequeña, menor que villa y
mayor que aldea».
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