DON QUIJOTE DE LA MANCHA 11

el mundo sería suficiente para sentar frente a un pizarrón a todos los niños del
mundo".
Castilla-La Mancha, una realidad política nueva que aspira a una gober-
nanza local efectiva, no está dispuesta a quedarse en la vía muerta de los pro-
yectos que ya no tienen energía y, en la búsqueda del desarrollo sostenible,
queremos encontrar la energía más limpia y renovable de todas: la de los hom-
bres y mujeres de nuestra tierra.
Ahora, por primera vez, nosotros protagonizamos nuestra propia historia y
eso nos llena de responsabilidad y esperanza. Construyamos un mundo mejor,
edificando una Región mejor. Seamos quijotes enderezando los entuertos de
nuestro entorno más inmediato.


En un l ugar de l a b ib li ot eca
E n un l uga r de l a b ib li ot e ca



Unas consideraciones sobre esta edición. Soy consciente de que Don
Quijote de la Mancha está en todas las casas. Como la Biblia. Forma parte de
nuestro imaginario vital y de nuestra educación intelectual y sentimental. Todo
el mundo tiene una determinada imagen del Quijote -y de Sancho,- mil veces
reproducidas de todas las maneras, en todos los formatos y sobre todos los
soportes.
Sin duda, la influencia del Quijote en la literatura mundial, en la cultura
universal, es enorme y está muy estudiada. También es grande su influencia
popular, en la vida cotidiana, en la concepción del mundo y de la vida de los
españoles, en su vocabulario. "Quijotismo" es una acepción en la lengua de
Cervantes y todo el mundo entiende lo que se quiere expresar cuando de
alguien se dice que es "un Quijote".
Los centenarios tienen la ventaja del recordatorio y de la memoria. Del III
Centenario, celebrado en 1905, con la resaca de la Generación del 98, ha que-
dado relativamente poca cosa: una medalla conmemorativa, un discurso de
Valera en la Real Academia y una cierta producción bibliográfica.
Nosotros tenemos la ambición de que quede algo más en Castilla-La
Mancha con ocasión de un pretexto que debe servir para nuestra moderniza-
ción, el incremento de nuestra riqueza, de nuestra cultura y de nuestra autoes-
tima. Y debe servir también para que todos los castellano-manchegos tengan
en su biblioteca, el paraíso que nos desea Borges, otro gran habitante del terri-
torio del Quijote, un ejemplar, usado por la relectura, de la gran obra de
Cervantes por la que nos conocemos mejor a nosotros mismos.


José María Barreda Fontes
Presidente de Castilla-La Mancha

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