MIGUEL DE CERVANTES
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medianerías, dejándose llevar, desde el paisaje propio y la casa paterna, allí
hasta el horizonte sin fronteras, bajo la pura sensación de fundirse en una sola
patria universal?"
La Mancha es ancha y existe. La que conoció Cervantes y esta Castilla-La
Mancha que es una región de España, un lugar de Europa, lejos del mar y la
montaña, pero muy cerca del firmamento. En el cielo limpio de la Mancha,
como dijera otro gran habitante del territorio de la lengua española, se ve
mejor que desde ningún otro sitio "tiritar, azules, los astros a lo lejos". Una
experiencia que deberían tener todos los hombres.
La Mancha se puede recorrer. No es una ficción. Es una realidad en la que
se puede penetrar aunque, bien es verdad que, por ejemplo, por ella transcu-
rre un río que nace en las Lagunas de Ruidera, que desaparece y que tiene ojos.
¿Puede sorprender que en la cueva de Montesinos se desvele que, en realidad,
el Guadiana es un escudero de Durantarte convertido en un río por Merlín?.
Este encantamiento, y muchos otros más, pueden conocerse en pleno siglo
XXI.
También ahora, otra vez, como escribiera León Felipe: "Por la manchega
llanura / se vuelve a ver la figura / de Don Quijote pasar ..."
Esta es una tierra de locos, con frecuencia perfectamente cuerdos, y una
locura de tierra. Una tierra que, entre todos, estamos convirtiendo en un sueño
posible. En definitiva, como ha escrito Harold Bloom, "quizá lo quijotesco sea
la modalidad literaria de una realidad absoluta, no de un sueño imposible, sino
de un despertar de la mortalidad".
En u n l ug ar d el i ng eni o
E n u n l ug ar d el i ng e ni o
Alguien podría pensar que el hecho de que las empresas de Castilla-La
Mancha estén entre las primeras de España en inversión I + D es consecuencia
de algún encantamiento de Urganda o de cualquier otra maga. Pero es fruto
del trabajo y del esfuerzo de esta sociedad y de la confianza en sí misma. Ese
ha sido el verdadero Bálsamo de Fierabrás que nos ha curado de los males del
abandono y del subdesarrollo: esta tierra, sus hombres y sus mujeres, han sabi-
do convertir en un verdadero acelerador histórico la autonomía política, la
capacidad de decidir por nosotros mismos y de administrar nuestro propio pre-
sente. Por eso, tenemos futuro.
Tenemos fe en Castilla-La Mancha y en lo que está por llegar. En lo porve-
nir. Porque no depende de un milagro, ni de nadie ajeno y distinto a nosotros
mismos. El futuro está en nuestras manos. Y en nuestro ingenio. Hoy más que
nunca, porque ahora el saber, el conocimiento, está en la base de las posibilida-
des del progreso de los pueblos. En el siglo XXI, más que en ninguna otra oca-
sión, la materia prima más importante de la que puede disponer un pueblo para
su desarrollo es su materia gris, la inteligencia de sus hombres y de sus mujeres,
la educación y la formación de los jóvenes y del conjunto de la sociedad.
Esa es nuestra gran respuesta estratégica: relacionar la "i" de ingenioso
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"i " "í es" i
con el desarrollo sostenible. La "i " de ingenio con las "í es" de la investigación,
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de la innovación, de la inteligencia, de la industria aplicada, de la inspiración,
de la imaginación creativa.
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