DON QUIJOTE DE LA MANCHA 45

Ya la azada o la hoz poco repugna
al andante ejercicio; ya está en uso
la llaneza escudera, con que acuso
al soberbio que intenta hollar la luna.
Envidio a tu jumento y a tu nombre,
y a tus alforjas igualmente envidio,
que mostraron tu cuerda providencia.
Salve otra vez, ¡oh, Sancho! tan buen hombre,
que a sólo tú nuestro español Ovidio
con buzcorona te hace reverencia.

DEL DONOSO, POETA ENTREVERADO
A SANCHO PANZA Y ROCINANTE

Soy Sancho Panza, escude-
del manchego don Quijo-;
puse pies en polvoro-
por vivir a lo discre-;
que el tácito Villadie-
toda su razón de esta-
cifró en una retira-,
según siente Celesti-,
libro, en mi opinión, divi-,
si encubriera más lo huma-.

A ROCINANTE

Soy Rocinante el famo-,
bisnieto del gran Babie-;
por pecados de flaque-
fui a poder de un don Quijo-.
Parejas corrí a lo flo-,
mas por uña de caba-
no se me escapó ceba-;
que esto saqué a Lazari-
cuando, para hurtar el vi-
al ciego, le di la pa-.

ORLANDO FURIOSO
A DON QUIJOTE DE LA MANCHA

Soneto

Si no eres par, tampoco le has tenido;
que par pudieras ser entre mil pares,
ni puede haberle donde tú te hallares,
invito vencedor, jamás vencido.

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