DON QUIJOTE DE LA MANCHA 381

pasaron dejó de ser calumniado de la malicia. Julio César, animosísimo, pru-
dentísimo y valentísimo capitán, fue notado de ambicioso y algún tanto no lim-
pio, ni en sus vestidos ni en sus costumbres. Alejandro, a quien sus hazañas le
alcanzaron el renombre de Magno, dicen dél que tuvo sus ciertos puntos de
borracho. De Hércules, el de los muchos trabajos, se cuenta que fue lascivo y
muelle. De don Galaor, hermano de Amadís de Gaula, se murmura que fue
más que demasiadamente rijoso, y de su hermano, que fue llorón. Así que, ¡oh
Sancho!, entre las tantas calumnias de buenos bien pueden pasar las mías,
como no sean más de las que has dicho.
--Ahí está el toque, cuerpo de mi padre --replicó Sancho.
--Pues ¿hay más? --preguntó don Quijote.
--Aun la cola falta por desollar --dijo Sancho--: lo de hasta aquí son tor-
tas y pan pintado; mas si vuestra merced quiere saber todo lo que hay acerca
de las caloñas que le ponen, yo le traeré aquí luego al momento quien se las
diga todas, sin que les falte una meaja; que anoche llegó el hijo de Bartolome
Carrasco, que viene de estudíar de Salamanca, hecho bachiller, y, yéndole yo a
dar la bienvenida, me dijo que andaba ya en libros la historia de vuestra mer-
ced con nombre del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha; y dice que
me mientan a mí en ella con mi mesmo nombre de Sancho Panza, y a la seño-
ra Dulcinea del Toboso, con otras cosas que pasamos nosotros a solas, que me
hice cruces de espantado, cómo las pudo saber el historiador que las escribió.
--Yo te aseguro, Sancho --dijo don Quijote--, que debe de ser algún
sabio encantador el autor de nuestra historia; que a los tales no se les encubre
nada de lo que quieren escribir.
--Y ¡cómo --dijo Sancho--, si era sabio y encantador, pues, según dice el
bachiller Sansón Carrasco, que así se llama el que dicho tengo, que el autor de
la historia se llama Cide Hamete Berenjena!
--Ese nombre es de moro --respondió don Quijote.
--Así será --respondió Sancho--, porque por la mayor parte he oído decir
que los moros son amigos de berenjenas.
--Tú debes, Sancho --dijo don Quijote--, errarte en el sobrenombre de
ese Cide, que en arábigo quiere decir señor.
--Bien podría ser --replicó Sancho--; mas si vuestra merced gusta que yo
le haga venir aquí, iré por él en volandas.
--Harasme mucho placer, amigo --dijo don Quijote--; que me tiene sus-
penso lo que me has dicho, y no comeré bocado que bien me sepa hasta ser
informado de todo.
--Pues yo voy por él --respondió Sancho.
Y, dejando a su señor, se fue a buscar al bachiller, con el cual volvió de allí
a poco espacio, y entre los tres pasaron un graciosísimo coloquio.


CAPÍTU LO II
CAPÍ TU LO I II

Del ridículo razonamiento que pasó entre don Quijote, Sancho Panza
y el bachiller Sansón Carrasco

Pensativo a demás quedó don Quijote, esperando al bachiller Carrasco, de
quien esperaba oír las nuevas de sí mismo puestas en libro como había dicho

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