MIGUEL DE CERVANTES
358

Pisó por ella el uno y otro lado
de la gran Sierra Negra, y el famoso
campo de Montiel, hasta el herboso
llano de Aranjuez, a pie y cansado.
Culpa de Rocinante. ¡Oh dura estrella,
que esta manchega dama y este invito
andante caballero, en tiernos años,
ella dejó muriendo de ser bella,
y él, aunque queda en mármores escrito,
no pudo huir de amor, iras y engaños!


DEL CAPRICHOSO, DISCRETÍSIMO
ACADÉMICO DE LA ARGAMASILLA,
EN LOOR DE ROCINANTE,
CABALLO DE DON QUIJOTE DE
LA MANCHA

Soneto

En el soberbio trono diamantino
que con sangrientas plantas huella Marte,
frenético el manchego su estandarte
tremola con esfuerzo peregrino.
Cuelga las armas y el acero fino
con que destroza, asuela, raja y parte:
¡nuevas proezas!, pero inventa el arte
un nuevo estilo al nuevo paladino.
Y si de su Amadís se precia Gaula,
por cuyos bravos descendientes Grecia
triunfó mil veces, y su fama ensancha,
hoy a Quijote le corona el aula
do Belona preside, y dél se precia
más que Grecia, ni Gaula, la alta Mancha.
Nunca sus glorias el olvido mancha,
pues hasta Rocinante en ser gallardo,
excede a Brilladoro y a Bayardo.


DEL BURLADOR,
ACADÉMICO ARGAMASILLESCO,
A SANCHO PANZA

Soneto

Sancho Panza es aqueste en cuerpo chico,
pero grande en valor, ¡milagro estraño!

349