DON QUIJOTE DE LA MANCHA 39

tencias o latines que vos sepáis de memoria, o, a lo menos, que os cuesten
poco trabajo el buscarle, como será poner, tratando de libertad y cautiverio:

Non bene pro toto libertas venditur auro 1;

y luego en el margen citar a Horacio, o a quien lo dijo. Si tratáredes del poder
de la muerte, acudir luego con

Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas
regumque turres2 .

Si de la amistad y amor que Dios manda que se tenga al enemigo, entraros
luego al punto por la Escritura Divina, que lo podéis hacer con tantico de curio-
sidad, y decir las palabras, por lo menos, del mismo Dios: Ego autem dico vobis:
diligite inimicos vestros 3. Si tratáredes de malos pensamientos, acudid con el
Evangelio: De corde exeunt cogitationes malae 4. Si de la instabilidad de los ami-
gos, ahí está Catón, que os dará su dístico:

Donec eris felix, multos numerabis amicos.
Tempora si fuerint nubila, solus eris. 5

Y con estos latinicos y otros tales os tendrán siquiera por gramático, que el
serlo no es de poca honra y provecho el día de hoy. En lo que toca al poner
anotaciones al fin del libro, seguramente lo podéis hacer de esta manera: si
nombráis algún gigante en vuestro libro, hacedle que sea el gigante Golías, y
con solo esto, que os costará casi nada, tenéis una grande anotación, pues
podéis poner: «El gigante Golías, o Goliat, fue un filisteo a quien el pastor
David mató de una gran pedrada en el valle de Terebinto, según se cuenta en
el libro de los Reyes», en el capítulo que vos halláredes que se escribe. Tras
esto, para mostraros hombre erudito en letras humanas y cosmógrafo, haced
de modo como en vuestra historia se nombre el río Tajo, y vereisos luego con
otra famosa anotación, poniendo: «El río Tajo fue así dicho por un Rey de las
Españas; tiene su nacimiento en tal lugar y muere en el mar Océano, besando
los muros de la famosa ciudad de Lisboa, y es opinión que tiene las arenas de
oro, etc.». Si tratáredes de ladrones, yo os diré la historia de Caco, que la sé de
coro; si de mujeres rameras, ahí está el Obispo de Mondoñedo, que os presta-
rá a Lamia, Laida y Flora, cuya anotación os dará gran crédito; si de crueles,
Ovidio os entregará a Medea; si de encantadores y hechiceras, Homero tiene a
Calipso, y Virgilio a Circe; si de capitanes valerosos, el mismo Julio César os
prestará a sí mismo en sus Comentarios, y Plutarco os dará mil Alejandros. Si
tratáredes de amores, con dos onzas que sepáis de la lengua toscana, toparéis
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1 «La libertad no se vende por todo el oro del mundo».
2 «La pálida muerte golpea con pie semejante las cabañas de los pobres y los pala-
cios de los reyes».
3 «Y yo os digo: amad a vuestros enemigos».
4 «Del corazón salen los malos pensamientos».
5 «Mientras seas rico tendrás muchos amigos, pero si los tiempos se nublan, estarás
solo».

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