MIGUEL DE CERVANTES
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rades, entendiérades, veredes y formas también arcaicas, como rompido por
roto, trújole por trájole.
En el nivel léxico-semántico es necesario destacar que a veces el pronom-
bre personal de tercera persona él, ellos, se emplea en lugar del de segunda
persona tú, vosotros. Así, comenzando por él significa comenzando por ti; tam-
bién le volverá a él significa también te volverá a ti; ahí lo podrán ver ellos equi-
vale a ahí lo podréis ver vosotros. Aparecen también giros que tienen un senti-
do ahora inusual; así, en la aventura del vizcaíno, don Quijote justifica el espa-
dazo que le ha dado al pobre vizcaíno y dice: «puesto que me lo tenía bien
merecido», lo cual significa: «aunque, para mí, él lo tenía bien merecido».
Al final de esta Introducción incluimos un Glosario, que podrá ser consul-
tado por el lector para aclarar el significado de algunos términos y expresiones
a las que no podemos alcanzar con las notas.


Unas palabr as f in ales
Una s pa la br a s f in a le s



Cervantes era un hombre culto y verdaderamente sabio. Frente a la opi-
nión de toda una tradición critica que se inicia con su coetáneo el toledano
Tomás Tamayo de Vargas, que en su Junta de libros dijo de él: «Ingenio, aun-
que lego, el más festivo de España», Américo Castro6 demostró la cultura, ver-
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daderamente humanística y profunda, que atesoraba Cervantes. Pero Tamayo,
que era uno de los adversarios de Cervantes y que formaba parte de un círcu-
lo de escritores eruditos que se agrupaban alrededor de Lope de Vega, tuvo
éxito en su caracterización cervantina. La idea interesada de un Cervantes inge-
nio lego (o sea, inculto, ajeno al mundo universitario) se extendió casi sin dis-
cusión, y aún hoy la escuchamos repetida por críticos ­y no críticos­ más o
menos despistados. Lo que ocurría en su época es que Cervantes estaba en
contra de la presunción, de la pedantería y de la erudición superficial que
empedraba los escritos de sus rivales de citas en latín, de «falsa erudición»,
sacada de catálogos de citas, de officinas y polyantheas, y se burló de ellos en
el Prólogo de la Primera parte y en otros momentos de su obra. Les dio la bata-
lla a sus eruditos rivales y logró hacer triunfar lo que es un logro de la moder-
nidad: la defensa de la verdad en la Historia y de la verosimilitud en la
Literatura. Todo ello frente a los disparates de que estaban llenos, no sólo los
libros de caballerías ­estos eran la excusa­, sino parte de la literatura contem-
poránea (las comedias, los poemas heroicos, algunas novelas) y los propios
libros de Historia que por entonces estaban siendo escritos por los «falsificado-
res de la Historia» que se inventaban los llamados «falsos cronicones» (en
defensa de los cuales salió el propio Tamayo de Vargas). Con Cervantes nace
la novela moderna, que tiene como principal logro la conquista de la verosimi-
litud, la «imitación» aristotélica de la verdad, en suma, nace la novela realista
de ambiente contemporáneo.



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6 Vid. Bibliografía esencial.

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