DON QUIJOTE DE LA MANCHA 23
como ca, aína, desaguisado, aqueste; duplicación de determinantes: las vues-
tras mercedes; etc.
Las prevaricaciones idiomáticas de Sancho son una fuente continua de
comicidad. Y sirven para poner de relieve la enorme distancia entre la condi-
ción de villano del personaje y su deseo de ascenso social. Don Quijote le está
prometiendo que, cuando él sea rey o emperador, le hará conde, lo cual no
arredra al escudero:
--Sea par Dios --dijo Sancho--; que yo cristiano viejo soy, y para ser
conde esto me basta.
--Y aun te sobra --dijo don Quijote--; y cuando no lo fueras, no hacía
nada al caso, porque siendo yo el rey, bien te puedo dar nobleza, sin que
la compres ni me sirvas con nada. Porque en haciéndote conde, cátate ahí
caballero, y digan lo que dijeren, que a buena fe que te han de llamar
señoría, mal que les pese.
--Y ¡montas que no sabría yo autorizar el litado! --dijo Sancho.
--Dictado has de decir, que no litado --dijo su amo.
--Sea ansí --respondió Sancho Panza-- (I. 21).
La lengua de la época de Cervantes tiene algunas peculiaridades que el lec-
tor debe conocer antes de adentrarse en la lectura del libro, peculiaridades que
hemos respetado en esta edición. Así, en el nivel fónico, se producía un afloja-
miento en la pronunciación de los grupos consonánticos cultos procedentes del
latín: decían correción por corrección, juridición por jurisdicción, aflición por
aflicción, efeto por efecto, retor por rector, solenes por solemnes, aceto por
acepto, exceto por excepto, perfeta, por perfecta, etc. La x es un fonema culto
latino, que nunca se ha pronunciado en español plenamente como [ks], sino
que su pronunciación se afloja es [s] en la época de Cervantes, por lo que man-
tenemos la grafía s en palabras con x: estraña, estremado. Sin embargo, en la
lengua escrita, también se producía lo contrario, podían escribir con grupos cul-
tos consonantes que ahora se han reducido, por lo que mantenemos la grafía
de los pocos casos en que esto se produce: asumpto por asunto. En la actuali-
dad el artículo la se cambia por el delante de un nombre femenino que empie-
ce por a tónica (el hacha afilada, el aula tercera); en la época de Cervantes este
fenómeno ocurría incluso delante de a átona: el ayuda, el albarda. Se producí-
an también vacilaciones en las vocales átonas de una palabra que cambiaban
de timbre: recebido, invidia, metad, mesmo, por recibido, envidia, mitad,
mismo. Se producen también asimilaciones consonánticas entre la r del infini-
tivo y la l del pronombre personal enclítico: oílle por oírle, y comunicallo, dalle,
honralle, festejalle, regocijalle. A veces se empleaba también la paragoge o e
paragógica, como arcaísmo: felice por feliz.
En el nivel morfosintáctico se producían también peculiaridades, como la
utilización del pronombre personal enclítico en la lengua escrita acompañando
a verbos: conocile por le conocí, y admireme, alegreme, diole, preguntole, que,
de acuerdo con la reforma ortográfica académica de 1999, no acentuamos. Se
conservaban las terminaciones medievales en -ades, -edes, -ides, de la segun-
da persona del plural de las formas personales de los verbos: pudiéredes, hicié-
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