y aquél era por otro rodeado,
y de un tercero aquél, y éste de un cuarto,
de un quinto el cuarto, y por un sexto el quinto. 30

El séptimo seguía tan extenso
sobre ellos, que de Juno el emisario 32
abarcarlo del todo no podría. 33

Y el octavo, y el nono; y cada uno
más lento se movía, cuanto estaba
en número del uno más distante; 36

y una más clara llama desprendía
el más cercano de la lumbre pura,
pues más, yo creo, de ella participa. 39

Al verme preocupado mi señora
y sorprendido, dijo: «De ese punto
depende el cielo y toda la natura. 42

Ve el círculo que está de él más cercano;
y sabrás que tan rápido se mueve
por el amor ardiente que le impulsa.» 45

«Si estuviera dispuesto --dije el mundo
con el orden que veo en estas ruedas,
satisfecho me habría lo que dices; 48

mas el mundo sensible nos enseña
que las vueltas son tanto más veloces,
cuanto del centro se hallan más lejanas. 51

Por lo cual, si debiera terminarse
mi desear en este templo angélico
que sólo amor y luz lo delimitan, 54

aún debiera escuchar cómo el ejemplo
y su copia no marchan de igual modo, 56
que en vano por mí mismo pienso en ello.» 57

«Si tus dedos no son para tal nudo 58
suficientes, no debes extrañarte,
¡tan difícil lo ha hecho el no intentarlo!» 60

Dijo así mi señora; y luego: «Atiende
si es que quieres saciarte, a lo que digo;
y sobre estas cuestiones sutiliza. 63

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