su pelo eran culebras y cerastas
con que peinaban sus horribles sienes: 42
Y él que bien conocía a las esclavas
de la reina del llanto sempiterno
Las Feroces Erinias -dijo- mira: 45
Meguera es esa del izquierdo lado,
esa que llora al derecho es Aleto;
Tesfone está en medio.» Y más no dijo. 48
Con las uñas el pecho se rasgaban,
y se azotaban, gritando tan alto,
que me estreché al poeta, temeroso. 51
«Ah, que venga Medusa a hacerle piedra 52
-las tres decían mientras me miraban-
malo fue el no vengarnos de Teseo.» 54
«Date la vuelta y cierra bien los ojos;
si viniera Gorgona y la mirases
nunca podrías regresar arriba.» 57
Asf dijo el Maestro, y en persona
me volvió, sin fiarse de mis manos,
que con las suyas aún no me tapase. 60
Vosotros que tenéis la mente sana,
observad la doctrina que se esconde
bajo el velo de versos enigmáticos. 63
Mas ya venía por las turbias olas
el estruendo de un son de espanto lleno,
por lo que retemblaron ambas márgenes; 66
hecho de forma semejante a un viento
que, impetuoso a causa de contrarios
ardores, hiere el bosque y, sin descanso, 69
las ramas troncha, abate y lejos lleva;
delante polvoroso va soberbio,
y hace escapar a fieras y a pastores. 72
Me destapó los ojos: «Lleva el nervio
de la vista por esa espuma antigua,
hacia allí donde el humo es más acerbo.» 75
Como las ranas ante la enemiga
bicha, en el agua se sumergen todas,
|
|