tanto ilumina en ti multiplicado,
que por esa escalera te conduce
que nadie baja sin subir de nuevo; 87
quien te negase el vino de su bota
para tu sed, más libre no sería
que el agua de correr hacia los mares. 90
Quieres saber qué flores engalanan
esta guirnalda con que se embellece
la hermosa dama que al cielo te empuja. 93
Yo fui cordero del rebaño santo 94
que conduce Domingo por la senda
que hace avanzar a quien no se extravía. 96
Este que a mi derecha está más cerca
fue mi hermano y maestro, él es Alberto 98
de Colonia, y yo soy Tomás de Aquino. 99
Y si quieres saber de los demás
sigue con tu mirada mis palabras
dando la vuelta en este santo círculo. 102
Sale aquel resplandor de la sonrisa
de Graziano, que al uno y otro fuero 104
dio su ayuda, ganando el paraíso. 105
Quien cerca de él adorna nuestro coro
fue el Pedro que al igual que aquella viuda,
su tesoro ofreció a la Santa Iglesia. 108
La quinta luz, de todas la más bella, 109
respira tanto amor, que todo el mundo
saber aquí desea sus noticias; 111
dentro está la alta mente, en la que tanto
saber latió, que si lo cierto es cierto,
a tanto ver no surgió aún un segundo. 114
Ve la luz de aquel cirio, junto a ella 115
que aun en carne mortal por dentro supo
la angélica natura y sus oficios. 117
En la luz pequeñita está riendo
el abogado de tiempos cristianos
cuyos latines a Agustín sirvieron. 120
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