Clérigos fueron los que en la cabeza
no tienen pelo, papas, cardenales,
que están bajo el poder de la avaricia.» 48

Y yo: «Maestro, entre tales sujetos
debiera yo conocer bien a algunos,
que inmundos fueron de tan grandes males.» 51

Y él repuso: «Es en vano lo que piensas:
la vida torpe que los ha ensuciado,
a cualquier conocer los hace oscuros. 54

Se han de chocar los dos eternamente;
éstos han de surgir de sus sepulcros
con el puño cerrado, y éstos, mondos; 57

mal dar y mal tener, el bello mundo
les ha quitado y puesto en esta lucha:
no empleo mas palabras en contarlo. 60

Hijo, ya puedes ver el corto aliento,
de los bienes fiados a Fortuna,
por los que así se enzarzan los humanos; 63

que todo el oro que hay bajo la luna,
y existió ya, a ninguna de estas almas
fatigadas podría dar reposo.» 66

«Maestro --dije yo-, dime ¿quién es esta
Fortuna a la que te refieres
que el bien del mundo tiene entre sus garras?» 69

Y él me repuso: «Oh locas criaturas,
qué grande es la ignorancia que os ofende; 71
quiero que tú mis palabras incorpores. 72

Aquel cuyo saber trasciendo todo,
los cielos hizo y les dio quien los mueve
tal que unas partes a otras se ilulninan, 75

distribuyendo igualmente la luz;
de igual modo en las glorias mundanales
dispuso una ministra que cambiase 78

los bienes vanos cada cierto tiempo
de gente en gente y de una a la otra sangre,
aunque el seso del hombre no Lo entienda; 81

por Lo que imperan unos y otros caen,

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