asombrados os tiene alguna duda;
mas luz el salmo Delestasti otorga, 80
que puede disipar vuestro intelecto. 81
Y tú que estás delante y me rogaste,
dime si quieres más oír; pues presta
a resolver tus dudas he venido. 84
«El son de la floresta -dije , el agua,
me hacen pensar en una cosa nueva,
de otra cosa distinta que he escuchado.» 87
Y ella: «Te explicaré cómo deriva
de su causa este hecho que te asombra,
despejando la niebla que te ofende. 90
El sumo bien que sólo en Él se goza,
hizo bueno y al bien al hombre en este 92
lugar que le otorgó de paz eterna. 93
Pero aquí poco estuvo por su falta;
por su falta en gemidos y en afanes
cambió la honesta risa, el dulce juego. 96
Y para que el turbar que abajo forman 97
los vapores del agua y de la tierra,
que cuanto pueden van tras del calor, 99
al hombre no le hiciese guerra alguna,
subió tanto hacia el cielo esta montaña,
y libre está de él, donde se cierra. 102
Mas como dando vueltas por entero
con la primera esfera el aire gira,
si el círculo no es roto en algún punto, 105
en esta altura libre, el aire vivo
tal movimiento repercute y hace,
que resuene la selva en su espesura; 108
tanto puede la planta golpeada,
que su virtud impregna el aura toda,
y ella luego la esparce dando vueltas; 111
y según la otra tierra sea digna, 112
por su cielo y por sí, concibe y cría
de diversa virtud diversas plantas. 114
Luego no te parezca maravilla,
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