ambos dejaron el grupo de Dido 85
y en el aire malsano se acercaron,
tan fuerte fue mi grito afectuoso: 87

«Oh criatura graciosa y compasiva
que nos visitas por el aire perso 89
a nosotras que el mundo ensangrentamos; 90

si el Rey del Mundo fuese nuestro amigo
rogaríamos de él tu salvación,
ya que te apiada nuestro mal perverso. 93

De lo que oír o lo que hablar os guste,
nosotros oiremos y hablaremos
mientras que el viento, como ahora, calle. 96

La tierra en que nací está situada
en la Marina donde el Po desciende
y con sus afluentes se reúne. 99

Amor, que al noble corazón se agarra,
a éste prendió de la bella persona
que me quitaron; aún me ofende el modo. 102

Amor, que a todo amado a amar le obliga, 103
prendió por éste en mí pasión tan fuerte 104
que, como ves, aún no me abandona. 105

El Amor nos condujo a morir juntos,
y a aquel que nos mató Caína espera.» 107
Estas palabras ellos nos dijeron. 108

Cuando escuché a las almas doloridas
bajé el rostro y tan bajo lo tenía,
que el poeta me dijo al fin: «tQué piensas?» 111

Al responderle comencé: «Qué pena,
cuánto dulce pensar, cuánto deseo,
a éstos condujo a paso tan dañoso.» 114

Después me volví a ellos y les dije,
y comencé: «Francesca, tus pesares
llorar me hacen triste y compasivo; 117

dime, en la edad de los dulces suspiros
¿cómo o por qué el Amor os concedió
que conocieses tan turbios deseos?» 120

Y repuso: «Ningún dolor más grande

19