rostro de la mujer que apretaba contra su corazón. El anciano reconoció a su
hija y Carlini reconoció al anciano.
"-Te esperaba -dijo el bandido al padre de Rita.
"-¡Miserable! -contestó éste-. ¿Qué has hecho?
"Y miraba con terror a Rita, inmóvil, pálida, ensangrentada, con un cuchillo
hundido en el pecho. Un rayo de luna la iluminaba con su blanquecina luz.
"-Cucumetto había violado a lo hija -dijo el bandido-, y como yo la amaba más
que a mí mismo, la he matado, porque después de él iba a servir de juguete a
toda la compañía.
"Los labios del anciano no se entreabrieron para murmurar la más mínima palabra,
pero su rostro volvióse tan pálido como el de un cadáver.
"-Ahora -prosiguió Carlini-, si he hecho mal, véngala.
"Y arrancó el cuchillo del seno de la joven, que presentó con una mano al
anciano, mientras que con la otra apartaba su camisa y le presentaba su pecho
desnudo.
"-Has hecho bien -le dijo el anciano con voz sorda-. ¡Abrázame, hijo mío!
"Carlini se arrojó llorando en los brazos del padre de su amada. Eran aquellas
las primeras lágrimas que vertían los ojos de aquel hombre.
"Y ya que todo acabó -dijo con tristeza el anciano a Carlini-, ayúdame a
enterrar a mi hija.
"Carlini fue a buscar dos azadones y el padre y el amante se pusieron a cavar al
pie de una encina cuyas espesas ramas debían cubrir la tumba de la joven. Así-
que hubieron abierto una fosa suficiente, el padre fue el primero en abrazar el
cadáver, el amante después, y en seguida levantándolo el uno por los pies y el
otro por los brazos, lo colocaron en el hoyo. Luego se arrodillaron a ambos
lados y rezaron las oraciones de difuntos. Cuando concluyeron, cubrieron el
cadáver con la tierra que habían sacado hasta tanto que la fosa estuvo llena.
Entonces, presentándole la mano, dijo el anciano a Carlini:
"-Ahora déjame solo. Gracias, hijo mío.
"-Pero... -replicó éste.
"-Déjame solo..., lo lo mando.
"Carlini obedeció. Fue a reunirse con sus compañeros, se envolvió en su capa, y
pronto pareció tan profundamente dormido como los demás. Como el día anterior se
había decidido que iban a cambiar de campamento, cosa de una hora antes de
amanecer, Cucumetto despertó a sus camaradas y se dio la orden de partir, pero
Carlini no quiso abandonar el bosque sin saber lo que había sido del padre de
Rita. Dirigióse hacia el lugar donde le había dejado y encontró al anciano
ahorcado de una de las ramas de la encina que daba sombra a la tumba de su hija.
Hizo entonces sobre el cadáver del uno y la tumba de la otra, el juramento de
vengarlos, mas este juramento no pudo realizarse, porque dos días después, en un
encuentro con los carabineros romanos, Carlini fue muerto. Aunque lo que a todos
llenó de asombro fue que haciendo frente al enemigo hubiese recibido la bala por
la espalda. Cesó, sin embargo, este asombro cuando uno de los bandidos hizo
notar a sus compañeros que Cucumetto estaba colocado diez pasos detrás de
Carlini cuando éste cayó.
" En la madrugada del día en que partieron del bosque de Frosinone, había
seguido a Carlini en la oscuridad y escuchado el juramento que hiciera, por lo
que a fuer de hombre cauto y previsor había tratado de evitar el resultado, que
para él podía ser muy desagradable.
"Aún se contaban sobre este terrible jefe de bandidos otras muchas historias no
menos curiosas que ésta, de manera que desde Fondi a Perusa todo el mundo
temblaba al solo nombre de Cucumetto.
" Estas historias habían sido con frecuencia el objeto de las conversaciones de
Luigi Vampa y de Teresa. Esta temblaba al oír tales aventuras, pero Vampa la
tranquilizaba con una sonrisa dirigiendo una mirada a su soberbia escopeta que
tan certero tiro tenía, y si esto no bastaba a tranquilizarla, le mostraba a
cien pasos un cuervo sobre alguna rama, le apuntaba, la bala salía y el animal
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