religión denominan «divinidad femenina» o «venus divina». Y no hay
duda de que eso, precisamente, Saunière lo sabía muy bien.
--¿Me está diciendo que Saunière se dibujó un símbolo de divinidad
femenina en el estómago?
Langdon tenía que reconocer que era bastante raro.
--En su interpretación más estricta, el pentáculo representa a
Venus, la diosa del amor sexual femenino y de la belleza.
Fache miró aquel cuerpo desnudo y emitió un gruñido.
--Las religiones de los primeros tiempos de la historia se
basaban en el orden divino de la Naturaleza. La diosa Venus y el planeta
Venus eran lo mismo. La diosa ocupaba un lugar en la bóveda celeste
nocturna y se la conocía por multitud de nombres --Venus, La Estrella de
Oriente, Ishtar, Astarte--, todos ellos conceptos del gran poder femenino
y sus vínculos con la Naturaleza y la Madre Tierra.
Fache parecía más preocupado que antes, como si de algún modo
prefiriera la idea del culto diabólico.
Langdon decidió no revelarle la propiedad más sorprendente del
pentáculo: el origen gráfico de su vínculo con Venus. Cuando era un
joven estudiante de astronomía, Langdon se sorprendió al saber que el
planeta Venus trazaba un pentáculo perfecto en la Eclíptica cada ocho
años. Tan impresionados quedaron los antiguos al descubrir ese
fenómeno, que Venus y su pentáculo se convirtieron en símbolos de
perfección, de belleza y de las propiedades cíclicas del amor sexual.
Como tributo a la magia de Venus, los griegos tomaron como medida su
ciclo de cuatro años para organizar sus Olimpiadas. En la actualidad, son
pocos los que saben que el hecho de organizar los Juegos Olímpicos cada
cuatro años sigue debiéndose a los medios ciclos de Venus. Y menos aún
los que conocen que el pentáculo estuvo a punto de convertirse en el
emblema oficial olímpico, pero que se modificó en el último momento --
las cinco puntas pasaron a ser cinco aros formando intersecciones para
reflejar mejor el espíritu de unión y armonía del evento.
--Señor Langdon --dijo Fache de pronto--. El pentáculo tiene que
estar también relacionado con el diablo. En sus películas de terror
americanas siempre lo dejan muy claro.
Langdon frunció el ceño.
«Gracias, Hollywood.» La estrella de cinco puntas se había
convertido casi en un tópico en las películas sobre asesinos en serie
satánicos, y casi siempre colgaba en el apartamento de algún satanista
junto con la demás parafernalia supuestamente demoníaca. A él siempre
le descorazonaba ver que el símbolo se usaba en aquel contexto, porque
sus orígenes eran en gran medida divinos.
--Le aseguro --dijo-- que a pesar de lo que vea en las películas, la
interpretación demoníaca del pentáculo no es rigurosa desde el punto de
vista histórico. El significado femenino original sí lo es, pero el
simbolismo de esta figura se ha ido distorsionando con los milenios. En
este caso, a través del derramamiento de sangre.
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