Saunière había dibujado un sencillo símbolo sobre su piel; cinco líneas
rectas que, a base de intersecciones, formaban una estrella de cinco
puntas.
«El pentáculo.»
La estrella de sangre, centrada en torno al ombligo del conservador,
daba al cadáver un aspecto siniestro. La foto que había visto ya le había
parecido escalofriante, pero presenciar la escena en persona le causó un
gran impacto.
«Y se lo hizo él mismo.»
--¿Señor Langdon? --Los ojos de Fache volvieron a posarse en el
experto en simbología.
--Es el pentáculo --dijo Langdon, y la voz retumbó en la enormidad
de aquel espacio--. Uno de los símbolos más antiguos de la tierra. Ya se
usaba cuatro mil años antes de Cristo.
--¿Y qué significa?
Langdon siempre vacilaba cuando le hacían aquella pregunta. Decirle
a alguien lo que «significaba» un símbolo era como decirle cómo debía
hacerle sentir una canción; era algo distinto para cada uno. El capirote
blanco usado por el Ku Klux Klan evocaba imágenes de odio y racismo
en los Estados Unidos y, sin embargo, estaba lleno de significación
religiosa en España.
--Los símbolos significan cosas distintas en sitios distintos --dijo
Langdon--. Fundamentalmente, el pentáculo es un símbolo religioso
pagano.
Fache asintió.
--Un culto al diablo.
--No --le corrigió Langdon inmediatamente, constatando que su
elección de vocablos debería haber sido más clara.
En la actualidad, el término «pagano» estaba empezando a ser casi
sinónimo de cultos satánicos. Craso error. La raíz de la palabra, en
realidad, estaba en el término latino paganus, que significaba «habitante
del campo». Los paganos eran por tanto literalmente campesinos sin
adoctrinar apegados a los antiguos cultos rurales a la Naturaleza. De
hecho, la desconfianza de la Iglesia para con los que vivían en las
«villas» rurales era tanta que el antiguo término para describir a los
campesinos --«villanos», habitantes de las villas--, había pasado a ser
sinónimo de malvado.
--El pentáculo --aclaró Langdon--, es un símbolo precristiano
relacionado con el culto a la Naturaleza. Los antiguos dividían el mundo
en dos mitades: la masculina y la femenina. Sus dioses y diosas
actuaban para mantener un equilibrio de poder. El yin y el yang.
Cuando lo masculino y lo femenino estaban equilibrados, había
armonía en el mundo. Cuando no, reinaba el caos. --Langdon señaló el
estómago de Saunière--. Este pentáculo representa la mitad femenina
de todas las cosas, un concepto religioso que los historiadores de la

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