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Tras pasar por debajo de la reja de seguridad, Robert Langdon estaba
ahora junto a la entrada de la Gran Galería, observando el acceso a un
cañón abovedado muy largo y muy profundo. A ambos lados de la
galería, los severos muros se elevaban nueve metros y se perdían en la
oscuridad. El brillo tenue y rojizo de las luces de emergencia apuntaba
hacia arriba, iluminando con un resplandor artificial la colección de
Leonardos, Tizianos y Caravaggios suspendidos del techo con cables.
Naturalezas muertas, escenas religiosas y paisajes se alternaban con
retratos de nobles y políticos.
Aunque la Gran Galería albergaba las obras pictóricas italianas , más
famosas del Louvre, a muchos visitantes les parecía que lo que la hacía
más impresionante era en realidad su suelo de parqué. Con un
deslumbrante diseño geométrico conseguido a base de losanges de
roble, el pavimento producía un efímero efecto óptico: una red
multidimensional que daba a quienes recorrían la galería la sensación de
estar flotando sobre una superficie que cambiaba a cada paso.
Nada más empezar a recorrer el dibujo con la mirada, sus ojos se
detuvieron en un objeto inesperado que había en el suelo, a su
izquierda, rodeado con un precinto de la policía. Se volvió para mirar a
Fache.
--¿Lo que está en el suelo es... un Caravaggio?
El capitán asintió sin mirar.
Langdon calculaba que aquella pintura estaba valorada en más de
dos millones de dólares, y sin embargo estaba ahí, tirada en el suelo
como un cartel viejo.
--¿Y qué está haciendo en el suelo?
Fache frunció el ceño, sin inmutarse.
--Esto es la escena de un crimen, señor Langdon. No hemos tocado
nada. El conservador arrancó el cuadro de la pared. Así es como se
activó el sistema de seguridad.
Langdon volvió a mirar la reja, intentando imaginar qué había
sucedido.
--A Saunière lo atacaron en su despacho, salió corriendo a la Gran
Galería y activó la reja de seguridad arrancando ese óleo de la pared.
Esta se cerró al momento sellando el paso. Se trata de la única vía de
acceso o de salida de la galería.
Langdon estaba confuso.
--Entonces, ¿el conservador llegó a capturar a su atacante dentro de
la Gran Galería?
Fache negó con la cabeza.
--La reja de seguridad le sirvió para separarse de su atacante. El
asesino quedó fuera, en el vestíbulo, y disparó a Saunière desde el otro
lado de la reja. --El capitán señaló una etiqueta naranja que colgaba de
uno de los barrotes de la reja por la que acababan de pasar--.
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