Sophie no le dejó terminar la frase.
--Cinco letras.
Teabing asintió y volvió a anotar algo.
--Muy bien, pues esta es la manera correcta de escribir «Baphomet»
en hebreo. Pongo en minúsculas las vocales y subrayo las consonantes
para que se entienda mejor.

B a P V o M e Th

»Hay que tener en cuenta, claro --añadió--, que normalmente el
hebreo se escribe de derecha a izquierda, pero el Atbash también puede
usarse sin problemas en ese caso. Entonces, a continuación, lo único que
hay que hacer es crear nuestro sistema de sustitución reescribiendo todo
el alfabeto en el orden inverso al original.
--Hay otra manera más fácil de hacerlo --dijo Sophie quitándole la
pluma a Teabing--. Sirve igual para todos los códigos de sustitución
inversa, incluido el Atbash. Es un truquito que aprendí en la Royal
Holloway. --Sophie escribió la primera mitad del alfabeto de izquierda a
derecha y, debajo, la segunda mitad de derecha a izquierda. --Los
expertos en criptología lo llaman el pliegue doble. La mitad de
complicado y el doble de claro.

ABG D HV Z Ch T Y K
Th Sh R Q Tz P O SN M L

Teabing se fijó en aquel cuadro y soltó una carcajada.
--Pues es verdad. Me alegra ver que en Holloway hacen bien su
trabajo.
Al ver la tabla de sustitución de Sophie, Langdon sintió una emoción
creciente, parecida, suponía, a la que habrían sentido los primeros
estudiosos cuando usaron por primera vez el código Atbash para
descifrar el hoy famoso Misterio de Sheshach. Durante años, los eruditos
se habían sentido desconcertados ante las referencias bíblicas a una
ciudad llamada Sheschach. No aparecía en ningún mapa ni en ningún
otro documento, pero se citaba con frecuencia en el Libro de Jeremías --
el rey de Sheshach, la ciudad de Sheshach, el pueblo de Sheshach. Por
fin, un estudioso aplicó el código del Atbash a la palabra con resultados
más que sorprendentes. El código reveló que Sheshach era en realidad
una palabra en clave que respondía a otra ciudad muy conocida. El
proceso de descodificación fue simple.
Sheshach, en hebreo, se escribía ShShK.
Si se aplicaba el código de sustitución, se convertía en BBL. Y BBL,
en hebreo, era Babel.
La misteriosa ciudad de Sheshach resultó ser Babel y tras aquel
hallazgo se procedió a una frenética revisión de la Biblia. En cuestión de
semanas, en el Antiguo Testamento se descubrieron varias palabras
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