--Fíjese en que uno va vestido casi como reflejo perfecto del otro. --
Teabing le señaló a las dos figuras del centro de la obra.
Sophie estaba fascinada. Sí. Las ropas tenían los colores invertidos.
Jesús llevaba la túnica roja y la capa azul, mientras María Magdalena
llevaba una túnica azul y una capa roja. «El Yin y el Yang.»
--Y si vamos ya a matices más sutiles --añadió Teabing--, vea que
Jesús y su esposa aparecen unidos por la cadera e inclinados en
direcciones opuestas, como si quisieran crear claramente un espacio
negativo entre ellos.
Incluso antes de que sir Leigh le dibujara aquel contorno con el dedo
sobre la pintura, Sophie la vio, la inequívoca forma de aquella en el
punto focal de la obra. Era el mismo símbolo que Langdon le había
dibujado antes como expresión del Grial, del cáliz y del vientre femenino.
--Finalmente --prosiguió Teabing--, si ve a Jesús y a Magdalena
como elementos de la composición más que como personas, verá que se
le aparece otra figura bastante obvia. --Hizo una pausa--. Una letra del
abecedario.
Sophie la vio al momento. En realidad, de pronto era como si ya no
viera nada más. Ahí, destacada en el centro de la pintura, surgía el trazo
de una enorme y perfecta letra M.
--Demasiada coincidencia, ¿no le parece? --preguntó Teabing.
Sophie estaba maravillada.
--¿Y qué hace ahí?
Sir Leigh se encogió de hombros.
--Los teóricos de las conspiraciones dicen que es la M de matrimonio
o de María Magdalena, pero para serle sincero, nadie lo sabe a ciencia
cierta. Hay innumerables obras relacionadas con el Santo Grial que
contienen esa misma letra oculta de un modo u otro, ya sea en
filigranas, en pinturas ocultas debajo de otras o en alusiones
compositivas. La más descarada, claro, es la que hay grabada en el altar
de Nuestra Señora de París, en Londres, diseñada por un anterior Gran
Maestre del Priorato de Sión, Jean Cocteau.
Sophie sopesó la información.
--Reconozco que lo de la M oculta es intrigante, pero supongo que
nadie lo pone como prueba de que Jesús y María Magdalena estaban
casados. ¡No, norespondió Teabing acercándose a una mesa llena de
libros--. Como ya le he dicho antes ese matrimonio está documentado
en la historia. Empezó a rebuscar entre los volúmenes--. Es mas, que
Jesús fuera un hombre casado es mucho más lógico Lo que es raro es la
visión bíblica que tenemos de él como soltero.
--¿Por qué? --preguntó Sophie.
--Porque Jesús era judío --dijo Langdon, adelantándose a Teabing,
que seguía sin encontrar el libro que buscaba--, y las pautas sociales
durante aquella época prácticamente prohibían que un hombre judio
fuera soltero. Según la tradición hebrea, el celibato era censurable y era
responsabilidad del padre buscarle una esposa adecuada a sus hijos. Si
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