El Bhagavad Gita




pira esa experiencia interior, que, por contagio directo, comienza a despertarse dentro
del nuevo discípulo.
En la práctica del servicio al Maestro (cuyo deseo básico es propagar el Conoci-
miento a todos los hombres de la tierra), se encierra también la experiencia del Cono-
cimiento, que se hace sentir como auténtica felicidad.
La práctica del servicio, frecuentando al mismo tiempo la asistencia a satsang, ele-
va la conciencia, llevando al devoto al estado de humildad, indispensable y necesario
para poder aceptar la imprescindible ayuda del Maestro. Además reporta mucha com-
prensión sobre cómo practicar con éxito este Conocimiento, trayendo consigo la con-
centración necesaria para poder practicar la meditación, cuando ésta sea revelada.
En la lectura de las diversas escrituras sagradas de todos los tiempos y proceden-
cias, podemos encontrar numerosos relatos que ilustran la necesidad e importancia
para el discípulo del satsang y servicio, como vía preparatoria para la iniciación en la
meditación, que completa, junto con los dos anteriores, la senda tripartita de Satsang,
Servicio y Meditación (sadhanas), que constituye el camino para la realización del Co-
nocimiento: la unión con Dios.




MEDITACIÓN



El término meditación, tal y como se entiende en la cultura oriental, no se refiere a
reflexión o pensamiento profundo (sentido comúnmente aceptado en Occidente), sino
exactamente todo lo contrario. Por meditación se entiende la eliminación total de cual-
quier tipo de pensamiento, mediante la concentración de la mente en un solo punto,
como pasivo observador, sin calificar, enjuiciar ni deducir nada. Se puede observar que
todo lo que tiene poder de atraer y absorber nuestra atención nos produce paz y satis-
facción, como consecuencia inmediata del acto de concentración mental. Todo el mun-
do practica simulacros de meditación de un modo consciente o inconsciente; desde ha-
cer «ganchillo» hasta contar ovejitas antes de dormirse, desde cantar todo el día men-
talmente una misma canción, hasta gritar repetidamente un mismo sonido cuando nos
hacemos daño, para evitar, intuitivamente, que nuestra conciencia ponga su atención
en la sensación de dolor.
La concentración mental reporta un ahorro de actividad inútil. El agotamiento ex-
perimentado al final de la jornada diaria es debido, en su mayor parte, al gran volumen




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