El Bhagavad Gita
14. Un Yogui de estas cualidades, siempre esforzándose con determinación en la prácti-
ca del Yoga, al tiempo que alegre y complacido, que concentra su mente y su visión
interior en Mí, este hombre en verdad me ama, al igual que Yo le amo a él.
15. Aquél que nada ni nadie le perturba, siendo a su vez fuente de paz para los otros,
aquél que está más allá de las emociones, el odio y el miedo, éste es también Mi
amado.
16. Aquél que está libre de las atracciones y promesas del mundo, que es puro y sabio,
siendo consciente de todo lo que hace, sin verse afectado por la naturaleza cam-
biante de la dualidad, y que, dejándose llevar y confiando, ofrece todos sus trabajos
a Dios y no a él, en verdad, este hombre a Mí me ama y Yo le amo también.
17. Aquél que no siente atracción ni repulsión, que ha renunciado a los logros persona-
les y la obtención de bienes, que, estando más allá del bien y del mal, ya no se queja
por nada, agradeciéndome todo con su amor, a este hombre Yo le amo en verdad.
18. El hombre que, sin hacer diferencias entre sus amigos y sus enemigos, los ama a
todos por igual, cuya alma permanece inalterable tanto en el éxito como en la des-
gracia, habiendo superado ya todas las experiencias sensoriales de frío y calor, pla-
cer y dolor, libre ya de las ataduras de los apegos.
19. Que permanece inalterable tanto en la infamia como en los halagos, sumergiendo su
alma en el silencio, cuyas riquezas no son de este mundo, y siendo feliz con lo que
tiene, agradeciéndomelo con su amor, en verdad, este hombre gana Mi amor, y así
lo obtiene.
20. Pero aún mucho más queridos para Mi son aquellos que, teniendo Fe y Amor, me
consideran como su Fin Último. En verdad, aquellos que escuchan mis palabras de
verdad, con el corazón abierto, y beben de las Aguas de la Vida Eterna, me son en-
trañablemente queridos.
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