El Bhagavad Gita




5. No obstante, ardua es la tarea de aquéllos cuya meta a alcanzar es mi Forma Inmani-
fiesta. Porque el camino que conduce a este estado es muy difícil y duro para aquellos
mortales que pretendan conseguirlo.

6. Mas aquéllos para quienes Yo soy su Fin Supremo y me entregan las riendas de su
vida, ofreciéndome los frutos de todas sus acciones.

7. Aquéllos que, con amor puro, meditan en Mí y me adoran, muy pronto quedan libres
de las influencias del océano de Maya. Ya no son muertos en vida, pues libres están
ya de la muerte, al entregarme su vida a Mí.

8. Pon todo tu amor únicamente en Mí y entrégame tu mente. De este modo, en verdad,
encontrarás en Mí vida eterna.

9. Mas si no te resulta fácil entregarme tu mente, entonces intenta entregármela me-
diante la práctica del Yoga de la concentración.

10. Si no te resulta fácil concentrarte, ofréceme todos tus trabajos a Mí. Tan sólo tratan-
do de servirme con todas las acciones que haces, te será posible alcanzar la perfec-
ción.

11. Incluso, si hacer esto te resultase difícil, haz entonces que la devoción por Mí, sea tu
refugio. Entrégame los frutos de todas tus acciones, sirviéndome con devoción y
humildad en tu corazón.

12. En verdad, la concentración es mejor que el mero esfuerzo, y aún mejor que la con-
centración es la meditación pero aún por encima de la meditación está la entrega
por amor, en servicio desinteresado, porque la consecuencia de la entrega es Paz.

13. El hombre de buena voluntad que muestra simpatía y compasión por todas las cria-
turas, que libre de todo egoísmo, ya no concibe pensamientos como "Yo" o "Mío",
dotado de una paz estable, permanece en armonía tanto en los momentos de placer,
como en los de desdicha, manteniendo una actitud continua de perdón hacia toda
ofensa:




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