El Bhagavad Gita
45. Mi corazón rebosa de gozo ante la maravillosa visión que revelas dentro de mí, per-
maneciendo oculta a los ojos de todo hombre, pero aún así, mi corazón está sobre-
saltado por el miedo. Ten piedad de mí, oh Señor de los dioses. Tú eres el refugio
seguro para el universo entero. Por favor, déjame verte otra vez en tu forma huma-
na.
46. De todo corazón anhelo verte de nuevo con tu corona tu cetro y tu círculo. Por favor,
adopta otra vez tu forma excelsa de cuatro brazos62,¡oh Tú, Ser Infinito, Forma Ili-
mitada!
KRISHNA:
47. Como una gracia singular y en virtud de mi maravilloso poder, te he revelado, oh
Arjuna, la Luz Divina que constituye mi Forma verdadera, que, siendo infinita, todo
lo penetra: Mi forma auténtica, que ha existido desde el principio de los tiempos,
aunque ningún hombre la ha podido ver con estos ojos mortales.
48. Ni los Vedas ni las ofrendas de sacrificios ni el estudio de las escrituras ni las obras
de caridad ni los ritos ni las penosas austeridades pueden revelarte la Visión Su-
prema de Mi Espíritu Supremo que en Ti mora. Sólo tú has podido ver la gloria de
mi Forma Verdadera, ¡oh príncipe noble, el mejor de los kurus!
49. No guardes recelo alguno ni te turbes ante la estremecedora visión de mi grandeza.
Libérate de todo temor y, con el corazón henchido de júbilo, contempla ahora otra
vez mi forma natural.
SAN JAYA:
50. Así habló Krishna a su amado Arjuna, al tiempo que se manifestaba en su forma
humana. De este modo, mostrándose el Señor de los mundos en su serena belleza,
disipó los temores del príncipe pandava trayendo la calma a su corazón.
80
|
|