El Bhagavad Gita
6. Contempla los dioses del sol, los del fuego y los de la luz; los dioses de la tempestad
y del relámpago, y los dos luminosos aurigas de los cielos. Contempla, pues, oh Arju-
na, las maravillas nunca vistas hasta ahora.
SANJAYA:
9. ¡Oh rey!, después de que Krishma, el Señor del Yoga, hablase así a Arjuna, se le ma-
nifestó en su Suprema Forma Divina.
10. Y Arjuna, dotado de visión divina, contemplaba, en una visión portentosa, cómo su
Señor tomaba incontables formas de impresionante aspecto, con multitud de ojos
correspondientes a innumerables caras, con gran profusión de ornamentos divinos,
y blandiendo numerosas armas celestiales.
11. Ataviado con espléndidas guirnaldas y ostentosas vestiduras, despidiendo fragancias
de aromas celestiales y luciendo todo tipo de maravillas, resplandeciente en su infi-
nita divinidad, su cara miraba en todas direcciones.
12. Como si la deslumbradora luz de mil soles juntos surgiera de repente en medio del
firmamento, tal era el refulgente esplendor que desprendía Su Espíritu Supremo.
13. Y Arjuna vio el universo entero en su incontable variedad, suspendido y formando
una inmensa unidad dentro del resplandor que desprendía el cuerpo del Dios de los
dioses. Sobrecogido de estupor y asombro, Arjuna el héroe, inclinó su cabeza jun-
tando sus manos en acto de adoración, y con estas palabras se dirigió a su Señor:
ARJUNA:
15. En Ti, oh Dios mío, contemplo a todos los dioses y las innumerables variedades de
seres que habitan en Tu creación; asimismo, veo a Brahma sentado en el trono de su
flor de Loto, y a todos los grandes sabios videntes y las serpientes de la luz.
16. Por doquier contemplo la gloria de tu infinitud: El poder de tus innumerables brazos,
la visión de tus innumerables ojos, las palabras de tus incontables bocas, y el fuego
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