El Bhagavad Gita
17. De estos cuatro, el hombre iluminado dotado de visión es superior a todos, pues vive
en la unidad y siempre ama al Uno. Así pues, mi amor está siempre en aquellos que,
dotados de visión, pueden verme. Y aquéllos que pueden verme en verdad me
aman.
18. Esta cuatro clases de hombres en verdad son buenos, mas el hombre dotado de vi-
sión divina y Yo somos uno. Su alma entera está unida a Mí y Yo soy su Camino
Supremo.
19. Después de muchas vidas, el hombre dotado de visión regresa a Mí, pues en su cora-
zón él reconoce: "Dios es todo." Oh Arjuna, un espíritu tan sublime es muy raro de
encontrar.
20. Aquellos hombres cuya visión les ha sido velada por el deseo y la concupiscencia,
entregan su amor a otros dioses y, guiados por su naturaleza inferior, se pierden por
otros muchos caminos.
21. Cualquiera que sea la divinidad a la cual un devoto pretende rendir culto con verda-
dera fe, a ese hombre Yo le otorgo fe, una fe firme e inamovible.
22. Así pues, este hombre con toda su fe, adora a ese dios y de este modo ve realizado
sus deseos. Pero cualquier bien que obtenga proviene de Mí.
23. Pero así y todo, eso sólo lo hacen los hombres de escasa inteligencia, y muy limita-
das son las recompensas que obtienen por este medio. Quienes adoran a los dioses
van a los dioses; mas quienes me adoran a Mí, vienen a Mí.
24. El ignorante piensa que Yo soy esta forma de naturaleza inferior que Yo adopto y
que ellos pueden ver con sus ojos mortales. Ellos no conocen mi naturaleza supe-
rior. Ésta es imperecedera y suprema.
25. Mi gloria no la ven todos, pues estoy escondido detrás de mi misterioso velo. Enga-
ñados por mi apariencia, la gente no me reconoce. Yo soy el que no tuvo principio
y nunca ha de tener fin.
26. ¡Oh Arjuna! Yo conozco todo el pasado, el presente y el futuro. Pero en verdad na-
die me conoce a Mí.
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