El Bhagavad Gita




KRISHNA:

55. Cuando un hombre se libera de todos los deseos que anidaban en su corazón, y por
la gracia de Dios encuentra la dicha divina, entonces su alma descansa definitiva-
mente en paz.

56. El que no es perturbado por las penas ni anhela las alegrías, ya desapegado de los
placeres y estando más allá de la pasión: éste es un sabio de mente equilibrada.

57. Quien no se regocija en la fortuna y los bienes, ni se apena en el infortunio o la en-
fermedad; aquél que donde quiera que esté está libre de ataduras, sin duda posee
suprema sabiduría.

58. Quien, al igual que la tortuga, vierte su conciencia hacia dentro, replegando sus sen-
tidos de atracción que ofrecen los placeres externos, éste posee ecuánime sabiduría.

59. Cuando un hombre repliega sus sentidos, los placeres desaparecen, pero no el deseo
de tenerlos. Éste sólo desaparece cuando el alma ha obtenido visión de lo supremo.

60. La impetuosa voluptuosidad de los sentidos arrastra a la mente hacia las cosas exter-
nas, perturbando así a los hombres sabios, buscadores de la perfección.

61. Hay que retraer la conciencia de los sentidos y verterla en la armonía interior sen-
tándose pues en meditación y con devoción, el alma encuentra descanso en Mí.
Cuando los sentidos están en armonía, se obtiene serena sabiduría.

62. El apego surge del deleite en los placeres de los sentidos; del apego surge el deseo y
del deseo, la lujuria y el ansia de posesión; y esto conduce a la pasión y a la ira.

63. La pasión turba a la mente y merma la memoria, haciéndonos olvidar nuestro deber.
Esto acarrea la insensatez, y la insensatez lleva al hombre a la destrucción.

64. Pero el alma que a pesar de estar en el mundo de los sentidos, mantiene sus sentidos
bajo control está libre de apego y descansa serena.




31

31