Julio Cortazar ¾ Bestiario


BESTIARIO (1951)
Bestiario es la primera obra en la que Julio Cortázar dice sentirse "realmente seguro de lo
que quería decir".

Se trata de ocho cuentos, en los que aparecen perfectamente entrelazados algunas
características esenciales de la narrativa de Cortázar: el humor, el absurdo y lo fantástico.
Los cuentos de Bestiario son, según el propio autor, estructuras cerradas que no
problematizan más allá de la literatura.
De Bestiario dice Cortázar: "Varios de los cuentos de Bestiario fueron, sin que yo
lo supiera (de eso me di cuenta después) autoterapias de tipo psicoanalítico. Yo escribí esos
cuentos sintiendo síntomas neuróticos que me molestaban.
En el caso concreto de uno de ellos "Circe", lo escribí en un momento en que estaba
excedido por los estudios que estaba haciendo para recibirme de traductor público en seis
meses, cuando todo el mundo se recibe en tres años. Y lo hice. Pero a costa, evidentemente,
de un desequilibrio psíquico que se traducía en neurosis muy extrañas, como la que dio
origen al cuento.
Yo vivía con mi madre en esa época. Mi madre cocinaba, siempre me encantó la
cocina de mi madre, que merecía toda mi confianza. Y de golpe, empecé a notar que al
comer, antes de llevarme un bocado a la boca, lo miraba cuidadosamente porque temía que
se hubiera caído una mosca. Eso me molestaba profundamente porque se repetía de manera
malsana. Pero ¿cómo salir de eso? Claro, cada vez que iba a comer a un restaurante era
peor. Y de golpe, un día, me acuerdo muy bien, era de noche, había vuelto del trabajo, me
cayó encima la noción de una cosa que sucedía en Buenos Aires, en el barrio de Medrano:
una mujer muy linda, muy joven, pero de la que todo el mundo desconfiaba porque la
creían una especie de bruja porque dos de sus novios se habían suicidado.
Entonces empecé a escribir un cuento sin saber el final, como de costumbre. Avancé
en el cuento y lo terminé. Lo terminé y pasaron cuatro o cinco días y de pronto me
descubro a mí mismo comiéndome un puchero en mi casa y cortando una tortilla y
comiendo todo como siempre, sin la menor desconfianza. Creo que es uno de los cuentos
más horribles que he escrito. Pero ese cuento fue un exorcismo que me curó de encontrar
una cucaracha en mi comida.
También pertenece a Bestiario el breve, pero intensísimo cuento de "La casa
tomada", donde dos hermanos, peculiar pareja adánica, son expulsados de su pequeño y
cerrado "paraíso" y arrojados a la vida, a un mundo desconocido. Significativamente lo
único que consiguen "salvar" de la casa es un reloj, que les recuerda obsesivamente su
temporalidad, su condición de mortales.
Cortázar explica así ese cuento: Ese cuento fue resultado de una pesadilla. Yo soñé
ese cuento. Sólo que no estaban los hermanos. Había una sola persona que era yo. Algo que
no se podía identificar me desplazaba poco a poco a lo largo de las habitaciones de una
casa, hasta la calle.
Me dominaba esa sensación que tienes en las pesadillas: el espanto es total sin que
nada se defina, miedo en estado puro. Había una cosa espantosa que avanzaba, una
sensación de amenaza que avanzaba y se traducía en ruidos. Yo me iba creando barricadas,
cerrando puertas, hasta la última puerta que era la puerta de la calle. En ese momento me



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