"Las cosas están reguladas éticamente sobre la base del derecho y el castigo. Oh, ¿dón-
de está la redención del río de las cosas y del castigo llamado `Existencia'?" Así predicó
la demencia.
"¿Puede haber redención si existe un derecho eterno? ¡Ay, irremovible es la piedra
`Fue': eternos tienen que ser también todos los castigos!" Así predicó la demencia.
"Ninguna acción puede ser aniquilada: ¡cómo podría ser anulada por el castigo! Lo
eterno en el castigo llamado `Existencia' consiste en esto, ¡en que también la existencia
tiene que volver a ser eternamente acción y culpa!
A no ser que la voluntad se redima al fin a sí misma y el querer se convierta en no-
querer-": ¡pero vosotros conocéis, hermanos míos, esta canción de fábula de la demencia!
Yo os aparté de todas esas canciones de fábula cuando os enseñé: "La voluntad es un
creador"261.
Todo `Fue' es un fragmento, un enigma, un espantoso azar - hasta que la voluntad crea-
dora añada: "¡pero yo lo quise así!"
-Hasta que la voluntad creadora añada: "¡Pero yo lo quiero así! ¡Yo lo querré así!"
¿Ha hablado ya ella de ese modo? ¿Y cuándo lo hará? ¿Se ha desuncido ya la voluntad
del yugo de su propia tontería?
¿Se ha convertido ya la voluntad para sí misma en un libertador y en un portador de
alegría? ¿Ha olvidado el espíritu de venganza y todo rechinar de dientes?
¿Y quién le ha enseñado a ella la reconciliación con el tiempo, y algo que es superior a
toda reconciliación?
Algo superior a toda reconciliación tiene que querer la voluntad que es voluntad de po-
der - : sin embargo ¿cómo le ocurre esto? ¿Quién le ha enseñado incluso el querer hacia
atrás?»
- En este momento de su discurso ocurrió que Zaratustra se detuvo de repente, y seme-
jaba del todo alguien que estuviese aterrorizado al máximo. Con ojos horrorizados miró a
sus discípulos; sus ojos perforaban como con flechas los pensamientos de éstos e incluso
los trasfondos de tales pensamientos. Mas pasado un poco de tiempo volvió ya a reír y
dijo con voz bondadosa:
«Es difícil vivir con hombres, porque callar es muy difícil. Sobre todo para un charla-
tán»262. -
Así habló Zaratustra. El jorobado había escuchado la conversación y había cubierto su
rostro al hacerlo; mas cuando oyó reír a Zaratustra, alzó los ojos con curiosidad y dijo
lentamente:
«¿Por qué Zaratustra nos habla a nosotros de modo distinto que a sus discípulos?»
Zaratustra respondió: «¡Qué tiene de extraño! ¡Con jorobados es lícito hablar de manera
jorobada!»
«Bien, dijo el jorobado; y con discípulos es lícito charlar de manera discipular263.
Mas ¿por qué Zaratustra habla a sus discípulos de manera distinta - que a sí mismo?» -
253
Nietzsche juega con la expresión «volver en sí» (recobrar la consciencia, despertarse); también ellos,
quiere decirse, deben «volver a (en) ti», es decir, recobrar su consciencia, despertarse, viniendo a ti.
254
En la cuarta parte, El grito de socorro, Zaratustra recordará esta comida a que aquí invita al adivino.
255
Todo este capítulo es un remedo del Evangelio de Mateo, 15, 29-31, donde se describe una escena si-
milar: «Y marchándose de allí Jesús, vino a la ribera del mar de Galilea, y subiendo a la montaña, se sentó
allí. Y vinieron a él grandes muchedumbres llevando consigo cojos, ciegos, lisiados, sordomudos y otros
muchos enfermos. Y él los curaba. De suerte que los mudos hablaban, los lisiados se curaban, los cojos
andaban y los ciegos veían; y alababan al Dios de Israel».
256
Remedo de las preguntas de Jesús a sus discípulos (Evangelio de Mateo, 16, 13-15), cuando les inte-
rroga sobre «quién dicen las gentes que es el Hijo del hombre».
257
All mein Dichten und Trachten: Nietzsche toma esta expresión de la traducción luterana de Génesis, 8,
21.

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