Mas recientemente hay algunos para quienes la virtud significa convulsiones bajo un lá-
tigo: ¡y, para mí, vosotros habéis escuchado demasiado los gritos de ellos!
Y hay otros que llaman virtud al hecho de que sus vicios se vuelvan perezosos; y cuan-
do su odio y sus celos estiran alguna vez los miembros, entonces su «justicia» se despabi-
la y se restriega los adormilados ojos.
Y hay otros que son arrastrados hacia abajo: sus demonios los arrastran. Pero cuanto
más se hunden, tanto más ardientes relucen sus ojos y el ansia de su Dios.
Ay, también los gritos de éstos llegaron hasta vuestros oídos, virtuosos: «lo que yo no
soy, ¡eso, eso son para mí Dios y virtud!
Y hay otros que llevan mucho peso y por ello rechinan, igual que carros que conducen
piedras cuesta abajo: hablan mucho de dignidad y de virtud - ¡a su freno llámanlo virtud!
Y hay otros que son semejantes a relojes a los que se les ha dado cuerda; producen su
tic-tac, y quieren que al tic-tac - se lo llame virtud.
En verdad, con éstos me divierto: cuando yo encuentre tales relojes les daré cuerda con
mi mofa; ¡y ellos deberán encima ronronear!170
Y otros están orgullosos de su puñado de justicia y a causa de ella cometen crímenes
contra todas las cosas: de tal manera que el mundo se ahoga en su injusticia.
¡Ay, qué desagradablemente les sale de la boca la palabra «virtud»! Y cuando dicen:
«Yo soy justo», esto suena siempre igual que: «¡yo estoy vengado!171»
Con su virtud quieren sacar los ojos a sus enemigos; y se elevan tan sólo para humillar
a otros172.
Y también hay quienes se sientan en su charca y hablan así desde el cañaveral: «Virtud
- es sentarse en silencio en la charca.
Nosotros no mordemos a nadie y nos apartamos del camino de quien quiere morder; y
en todo tenemos la opinión que se nos da.»
Y también hay quienes aman los gestos y piensan: la virtud es una especie de gesto.
Sus rodillas adoran siempre, y sus manos son alabanzas de la virtud, pero su corazón
nada sabe de ello.
Y también hay quienes consideran virtud el decir: «La virtud es necesaria»; pero en el
fondo creen únicamente que la policía es necesaria.
Y muchos que son incapaces de ver lo elevado en los hombres llaman virtud a ver ellos
muy de cerca su bajeza: así llaman virtud a su malvada mirada173.
Y algunos quieren ser edificados y elevados, y llaman a eso virtud; y otros quieren ser
derribados - y también lo llaman virtud.
Y de este modo casi todos creen participar de la virtud; y al menos quiere cada uno ser
experto en «bien» y «mal»174.
Mas Zaratustra no ha venido para decir a todos estos mentirosos y necios: «¡Qué sabéis
vosotros de virtud! ¡Qué podríais vosotros saber de virtud!»
Sino para que vosotros, amigos míos, os canséis de las viejas palabras que habéis
aprendido de los necios y mentirosos: Os canséis de las palabras «recompensa», «retribu-
ción», «castigo», «venganza en la justicia» -
Os canséis de decir: «Una acción es buena si es desinteresada».
¡Ay, amigos míos! Que vuestro sí-mismo esté en la acción como la madre está en el
hijo: ¡sea ésa vuestra palabra acerca de la virtud!
En verdad, os he quitado sin duda cien palabras y los juguetes más queridos a vuestra
virtud; y ahora os enfadáis conmigo como se enfadan los niños.
Estaban ellos jugando a orillas del mar, - entonces vino la ola y arrastró su juguete al
fondo: ahora lloran.
¡Pero la misma ola debe traerles nuevos juguetes y arrojar ante ellos nuevas conchas
multicolores!

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