¿Has visto ya dormir a tu amigo? ¿No te horrorizaste de que tu amigo tuviese tal aspec-
to? Oh, amigo mío, el hombre es algo que tiene que ser superado.
Un el adivinar y en el permanecer callado debe ser maestro el amigo: tú no tienes que
querer ver todo. Tu sueño debe descubrirte lo que tu amigo hace en la vigilia.
Un adivinar sea tu compasión: para que sepas primero si tu amigo quiere compasión.
Tal vez él ame en ti los ojos firmes y la mirada de la eternidad.
Ocúltese bajo una dura cáscara la compasión por el amigo, debes dejarte un diente en
ésta. Así tendrá la delicadeza y la dulzura que le corresponden.
¿Eres tú aire puro, y soledad, y pan, y medicina para tu amigo? Más de uno no puede
librarse a sí mismo de sus propias cadenas y es, sin embargo, un redentor para el amigo.
¿Eres un esclavo? Entonces no puedes ser amigo. ¿Eres un tirano? Entonces no puedes
tener amigos92.
Durante demasiado tiempo se ha ocultado en la mujer un esclavo y un tirano. Por ello la
mujer no es todavía capaz de amistad: sólo conoce el amor.
En el amor de la mujer hay injusticia y ceguera frente a todo lo que ella no ama. Y has-
ta en el amor sapiente de la mujer continúa habiendo agresión inesperada y rayo y noche
al lado de la luz.
La mujer no es todavía capaz de amistad: gatas continúan siendo siempre las mujeres, y
pájaros. O, en el mejor de los casos, vacas.
La mujer no es todavía capaz de amistad. Pero decidme, varones, ¿quién de vosotros es
capaz de amistad?
¡Cuánta pobreza, varones, y cuánta avaricia hay en vuestra alma! Lo que vosotros dais
al amigo, eso quiero darlo yo hasta a mi enemigo, y no por eso me habré vuelto más po-
bre.
Existe la camaradería: ¡ojalá exista la amistad!

Así habló Zaratustra.
90
Reminiscencia de la frase de Séneca (carta 31): Deus nudus est (Dios está desnudo).
91
Véase la nota 31.
92
Zaratustra condensa en este párrafo la doctrina griega sobre la amistad expuesta por Platón en La repú-
blica (576 a) y por Aristóteles en la Etica a Nicómaco (1161 a 30 - b 10).

De las mil metas y de la «única» meta93

Muchos países ha visto Zaratustra, y muchos pueblos: así ha descubierto el bien y el
mal de muchos pueblos. Ningún poder mayor ha encontrado Zaratustra en la tierra que
las palabras bueno y malvado.
Ningún pueblo podría vivir sin antes realizar valoraciones; mas si quiere conservarse,
no le es lícito valorar como valora el vecino.
Muchas cosas que este pueblo llamó buenas son para aquel otro afrenta y vergüenza:
esto es lo que yo he encontrado. Muchas cosas que eran llamadas aquí malvadas las en-
contré allí adornadas con honores de púrpura.
Jamás un vecino ha entendido al otro: siempre su alma se asombraba de la demencia y
de la maldad del vecino.
Una tabla de valores está suspendida sobre cada pueblo. Mira, es la tabla de sus supera-
ciones; mira, es la voz de su voluntad de poder94.
Laudable es aquello que le parece difícil; a lo que es indispensable y a la vez difícil
llámalo bueno; y a lo que libera incluso de la suprema necesidad, a lo más raro, a lo difi-
cilísimo, - a eso lo ensalza como santo.

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