O: extienden la mano hacia las confituras y, al hacerlo, se burlan de su niñería: penden
de esa caña de paja que es su vida y se burlan de seguir todavía pendientes de una caña de
paja75
Su sabiduría dice: «¡tonto es el que continúa viviendo, mas también nosotros somos así
de tontos! ¡Y ésta es la cosa más tonta en la vida!» -
«La vida no es más que sufrimiento» - esto dicen otros, y no mienten: ¡así, pues, procu-
rad acabar vosotros! ¡Así, pues, procurad que acabe esa vida que no es más que sufri-
miento!
Y diga así la enseñanza de vuestra virtud: «¡tú debes matarte a ti mismo! ¡Tú debes qui-
tarte de en medio a ti mismo!»76 ­
«La voluptuosidad es pecado, - así dicen los unos, que predican la muerte - ¡apartémo-
nos y no engendremos hijos!»
«Dar a luz es cosa ardua, - dicen los otros - ¿para qué dar a luz? ¡No se da a luz más
que seres desgraciados!» Y también éstos son predicadores de la muerte.
«Compasión es lo que hace falta - así dicen los terceros. ¡Tomad lo que yo tengo! ¡To-
mad lo que yo soy! ¡Tanto menos me atará así la vida!»
Si fueran compasivos de verdad, quitarían a sus prójimos el gusto de la vida. Ser mal-
vados - ésa sería su verdadera bondad.
Pero ellos quieren librarse de la vida: ¡qué les importa el que, con sus cadenas y sus re-
galos, aten a otros más fuertemente todavía! -
Y también vosotros, para quienes la vida es trabajo salvaje e inquietud: ¿no estáis muy
cansados de la vida? ¿No estáis muy maduros para la predicación de la muerte?
Todos vosotros que amáis el trabajo salvaje y lo rápido, nuevo, extraño, - os soportáis
mal a vosotros mismos, vuestra diligencia es huida y voluntad de olvidarse a sí mismo.
Si creyeseis más en la vida, os lanzaríais menos al instante. ¡Pero no tenéis en vosotros
bastante contenido para la espera - y ni siquiera para la pereza!
Por todas partes resuena la voz de quienes predican la muerte: y la tierra está llena de
seres a quienes hay que predicar la muerte.
O «la vida eterna»: para mí es lo mismo, - ¡con tal de que se marchen pronto a ella!

Así habló Zaratustra.
73
Un amplio desarrollo de las ideas que aparecen en este capítulo puede verse en La genealogía de la
moral.
74
Dahinfahren. Nietzsche utiliza aquí el término empleado por Lutero en su traducción de la Biblia para
indicar el «tránsito» (a la otra vida).
75
Alusión a Pascal: «El hombre es una caña que piensa.»
76
Más adelante, De la muerte libre, puede verse un amplio desarrollo de esta idea.

De la guerra y el pueblo guerrero

No queremos que con nosotros sean indulgentes nuestros mejores enemigos, ni tampo-
co aquellos a quienes amamos a fondo. ¡Por ello dejadme que os diga la verdad!
¡Hermanos míos en la guerra! Yo os amo a fondo, yo soy y he sido vuestro igual. Y yo
soy también vuestro mejor enemigo. ¡Por ello dejadme que os diga la verdad!
Yo sé del odio y de la envidia de vuestro corazón. No sois bastante grandes para no co-
nocer odio y envidia. ¡Sed, pues, bastante grandes para no avergonzaros de ellos!
Y si no podéis ser santos del conocimiento, sed al menos guerreros de él. Éstos son los
acompañantes y los precursores de tal santidad.
Veo muchos soldados: ¡muchos guerreros es lo que quisiera yo ver! «Uni-forme» se
llama lo que llevan puesto: ¡ojalá no sea un¡-formidad lo que con ello encubren!

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