- el alma que es, y se sumerge en el devenir; la que posee, y quiere sumergirse en el
querer y desear: -
- la que huye de sí misma, que a sí misma se da alcance en los círculos más amplios; el
alma más sabia, a quien más dulcemente habla la necedad: -
- la que más se ama a sí misma, en la que todas las cosas tienen su corriente y su con-
tracorriente, su flujo y su reflujo394: - oh, ¿cómo no iba el alma más elevada a tener los
peores parásitos?

20

Oh hermanos míos, ¿acaso soy cruel? Pero yo digo: ¡a lo que está cayendo se le debe
incluso dar un empujón!
Todas estas cosas de hoy - están cayendo, decayendo: ¡quién querría sostenerlas! Pero
yo - ¡yo quiero darles además un empujón!
¿Conocéis vosotros la voluptuosidad que hace rodar las piedras en profundidades corta-
das a pico? - Estos hombres de hoy: ¡mirad cómo ruedan a mis profundidades!
¡Un preludio de jugadores mejores soy yo, oh hermanos míos! ¡Un ejemplo! ¡Obrad
según mi ejemplo !395.
Y a quien no le enseñéis a volar, enseñadle - ¡a caer más deprisa! -

21

Yo amo a los valientes: mas no basta ser un mandoble, - ¡hay que saber también a
quién se le dan los mandobles!
Y a menudo hay más valentía en contenerse y pasar de largo: ¡a fin de reservarse para
un enemigo más digno!
Debéis tener sólo enemigos que haya que odiar, pero no enemigos que haya que des-
preciar: es necesario que estéis orgullosos de vuestro enemigo: así lo he enseñado ya una
vez396.
Para un enemigo más digno, oh amigos míos, debéis reservaros: por ello tenéis que pa-
sar de largo junto a muchas cosas, -
- especialmente junto a mucha chusma, que os mete en los oídos ruido de pueblo y de
pueblos.
¡Mantened puros vuestros ojos de su pro y de su contra! En ellos hay mucha justicia,
mucha injusticia: quien se detiene a mirar se pone colérico.
Ver, golpear397 - esto es aquí una sola cosa: ¡por ello, marchad a los bosques y dejad
dormir vuestra espada!
¡Seguid vuestros caminos! ¡Y dejad que el pueblo y los pueblos sigan los suyos! - ¡ca-
minos oscuros, en verdad, en los cuales no relampaguea ya ni una esperanza!
¡Que domine el tendero allí donde todo lo que brilla - es oro de tenderos! Ya no es
tiempo de reyes398: lo que hoy se llama a sí mismo pueblo no merece reyes.
Ved cómo estos pueblos actúan ahora, también ellos, igual que los tenderos: ¡rebuscan
las más mínimas ventajas incluso en todos los desperdicios!
Se acechan mutuamente, se espían unos a otros, - a esto lo llaman «buena vecindad».
Oh bienaventurado tiempo remoto en que un pueblo se decía a sí mismo: «¡yo quiero ser
- señor de otros pueblos!»
Pues, hermanos míos: ¡lo mejor debe dominar, lo mejor quiere también dominar! Y
donde se enseña otra cosa, allí - falta lo mejor.

22

129